Los chinos antiguos eran muy cuidadosos a la hora de escoger un sitio para establecer un pueblo, una ciudad o un palacio: un sitio bien escogido podía traer prosperidad, mientras que un sitio equivocado solamente causaba guerra y hambruna. La suma de esas experiencias, transmitidas generaciones tras generaciones constituye lo que llamamos hoy ‘’Feng Shui’’, literalmente ‘’Viento y agua’’ reflejo de uno de los conceptos fundamentales en el cual el viento dispersa la energía mientras el agua
la retiene.
La Filosofía occidental es de conquistar la naturaleza a través de la ciencia, mientras que las creencias orientales consideran el ser humano como parte del universo en el cual vive. Por esta razón, el hombre debe tratar de vivir en armonía con su entorno. El Feng Shui es solamente un estudio del entorno de vida y de cómo preservarlo para que interactué en perfecta sintonía con el hombre: el Feng shui, tal como lo practicaban los maestros de la dinastía Tang, era el arte de crear un entorno balanceado y hermoso.